Como escribía no hace demasiados meses el profesor John W. Mullins de la London School, en el prestigioso The Wall Street Journal; ” una crisis es un excelente momento para empezar un negocio”.
Aunque esta afirmación pueda parecer atrevida, dada la situación de este nuestro país , en el cual parece o más bien es evidente la presión a la que estamos sometidos , por parte de los medios de comunicación nacionales e internacionales, a un continuo bombardeo de malas noticias y pesimismo, a la cual se hace ya casi difícil sucumbir…
Como puntos a favor para la creación de empresas en estos momentos, podríamos esgrimir unos costes en general más bajos y una mayor cantidad de talento disponible gracias a los despidos, así como la apertura de nuevos nichos de mercados, ante unas empresas ya establecidas que solo se empecinan en recortar gastos ( sobre todo de personal), en lugar de aumentar su participación y competitividad en el mercado.
Pero es curioso el fenómeno que se puede estar dando precisamente a consecuencia de la tan dichosa y repetida crisis; y la clave de este fenómeno puede estar precisamente en la propia coyuntura de la crisis:
- Cuando la gente tiene un sueldo alto y más o menos asegurado , el coste de oportunidad – riesgo de dar el salto a emprendedor es muy alto. La crisis ha actuado como detonante en muchos casos y ha rebajado este coste, por lo que el paso a emprendedor se plantea hoy como salida viable.
En cualquier caso dar el salto a emprendedor requiere tener una visión positiva del mercado, lo que es sin duda alguna de agradecer en estos momentos en los que como ya he comentado antes, es difícil no dejarse llevar por esa terrible espiral de pesimismo y negatividad que se respira en todos los ambientes tanto empresariales como mediáticos.
Aquí en España mal que nos pese , tenemos un problema cultural:
Por desgracia nuestra sociedad no premia el esfuerzo personal del pequeño emprendedor que quiere generar empleo, arriesgando sus propios recursos ; no tenemos una cultura del esfuerzo ni del sacrificio y para colmo tenemos un sistema educativo que para nada fomenta o integra la idea de creación de empresas.
Si a todo lo anterior le añades el hecho de que si fracasas eres un marginado , te miran mal y encima las entidades financieras te ponen mil problemas más, en cambio en los países anglosajones y EE.UU, si fracasas y empiezas de nuevo eres un héroe.
Por mucho que nos guste criticar a veces a los yanquis, tenemos mucho que aprender de ellos, al menos en lo que respecta a la creación de empresas y su espíritu emprendedor.
